Música instrumental:
ONOFF
Mateo 13
Tema del mes: Nuevo
Este mes, exploramos Mateo 13, centrándonos en el reino de los cielos y la promesa de nuevos comienzos!
1 Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. 2 Y se reunió alrededor de él una multitud tan grande que tuvo que subir a una barca y sentarse en ella, mientras toda la gente se quedaba en la orilla. 3 Entonces les contó muchas cosas por medio de parábolas. Les dijo: «El sembrador salió a sembrar. 4 Al sembrar, una parte de la semilla cayó junto al camino, y vinieron las aves y se la comieron. 5 Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra; esa semilla brotó pronto, porque la tierra no era profunda; 6 pero cuando salió el sol, las plantas se quemaron, y como no tenían raíz, se secaron. 7 Otra parte cayó entre espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron. 8 Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio una cosecha de cien, sesenta o treinta por uno. 9 El que tenga oídos, que oiga.»
10 Los discípulos se acercaron entonces y le preguntaron: «¿Por qué les hablas a ellos en parábolas?»
11 Él les respondió: «A ustedes se les ha concedido conocer los secretos del reino de los cielos, pero a ellos no. 12 Al que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia; al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. 13 Por eso les hablo a ellos en parábolas:
“Aunque ven, no ven;
aunque oyen, no oyen ni entienden.”
14 En ellos se cumple la profecía de Isaías que dice:
“Por mucho que oigan, no entenderán;
por mucho que vean, no percibirán.
15 Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido;
se han tapado los oídos
y se han cerrado los ojos.
De lo contrario, verían con los ojos,
oirían con los oídos,
entenderían con el corazón
y se convertirían,
y yo los sanaría.”
16 Pero dichosos los ojos de ustedes porque ven, y los oídos de ustedes porque oyen. 17 Porque les aseguro que muchos profetas y justos anhelaron ver lo que ustedes ven, y no lo vieron; y oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron.
18 »Escuchen, pues, lo que significa la parábola del sembrador: 19 Cuando alguien oye la palabra del reino y no la entiende, viene el maligno y le arranca lo que fue sembrado en su corazón. Éste es el que recibió la semilla junto al camino. 20 El que recibió la semilla en terreno pedregoso es el que oye la palabra y la recibe de inmediato con alegría; 21 pero como no tiene raíz, dura poco tiempo. Cuando surgen problemas o persecución a causa de la palabra, en seguida tropieza y cae. 22 El que recibió la semilla entre espinos es el que oye la palabra, pero las preocupaciones de esta vida y el engaño de las riquezas la ahogan, de modo que no llega a dar fruto. 23 Pero el que recibió la semilla en buena tierra es el que oye la palabra y la entiende. Éste sí da fruto, y produce cien, sesenta o treinta por uno.»
24 Les contó otra parábola: «El reino de los cielos es como un hombre que sembró buena semilla en su campo. 25 Pero mientras todos dormían, llegó su enemigo y sembró mala hierba entre el trigo, y luego se fue. 26 Cuando brotó el trigo y comenzó a formarse la espiga, apareció también la mala hierba. 27 Los siervos del dueño fueron y le dijeron: “Señor, ¿no sembró usted buena semilla en su campo? ¿De dónde salió entonces la mala hierba?” 28 “Esto lo ha hecho un enemigo”, les respondió. Los siervos le preguntaron: “¿Quiere usted que vayamos a arrancarla?” 29 “No —les contestó—, porque al arrancar la mala hierba podrían arrancar también el trigo. 30 Déjenlos crecer juntos hasta la cosecha. Entonces les diré a los segadores: Recojan primero la mala hierba y átenla en manojos para quemarla; después recojan el trigo y guárdenlo en mi granero.”»
31 Les contó otra parábola: «El reino de los cielos es como un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo. 32 Aunque es la más pequeña de todas las semillas, cuando crece llega a ser más grande que las hortalizas y se convierte en árbol, de modo que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas.»
33 Les contó otra parábola: «El reino de los cielos es como la levadura que una mujer tomó y mezcló en una gran cantidad de harina, hasta que fermentó toda la masa.»
34 Todo esto lo dijo Jesús a las multitudes por medio de parábolas; de hecho, no les hablaba sin usar parábolas. 35 Así se cumplió lo dicho por el profeta:
«Hablaré por medio de parábolas;
revelaré cosas escondidas desde la creación del mundo.»
36 Luego, cuando dejó a la gente y entró en la casa, sus discípulos se acercaron y le pidieron: «Explícanos la parábola de la mala hierba en el campo.»
37 Él les respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre. 38 El campo es el mundo, y la buena semilla representa a los hijos del reino. La mala hierba son los hijos del maligno, 39 y el enemigo que la siembra es el diablo. La cosecha es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.
40 »Así como se recoge la mala hierba y se quema en el fuego, así será al fin del mundo. 41 El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y ellos recogerán de su reino a todos los que son ocasión de pecado y a todos los que hacen el mal, 42 y los arrojarán al horno encendido. Allí habrá llanto y rechinar de dientes. 43 Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga.
44 »El reino de los cielos es como un tesoro escondido en un campo. Cuando un hombre lo descubrió, lo volvió a esconder, y tan lleno de alegría fue y vendió todo lo que tenía y compró ese campo.
45 »También se parece el reino de los cielos a un comerciante que busca perlas finas. 46 Al encontrar una de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró.
47 »También se parece el reino de los cielos a una red que se echó al lago y recogió toda clase de peces. 48 Cuando se llenó, los pescadores la sacaron a la orilla. Luego se sentaron y recogieron los peces buenos en canastas, pero tiraron los malos. 49 Así será al fin del mundo. Vendrán los ángeles y apartarán a los malos de los justos, 50 y los arrojarán al horno encendido, donde habrá llanto y rechinar de dientes.»
51 «¿Han entendido ustedes todas estas cosas?» —les preguntó Jesús.
—Sí —le respondieron.
52 Él entonces les dijo: «Por eso todo maestro de la ley que ha sido instruido acerca del reino de los cielos es como el dueño de una casa que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.»
53 Cuando Jesús terminó de contar estas parábolas, se fue de allí. 54 Al llegar a su pueblo, comenzó a enseñar en la sinagoga, y muchos que le oían se preguntaban admirados: «¿De dónde sacó éste tanta sabiduría y tales poderes milagrosos? 55 ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y no son sus hermanos Jacobo, José, Simón y Judas? 56 ¿No están con nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde, pues, sacó todas estas cosas?» 57 Y se escandalizaban a causa de él.
Pero Jesús les dijo: «En ninguna parte falta honra un profeta, sino en su propia tierra y en su propia casa.» 58 Y no hizo allí muchos milagros, porque ellos no tenían fe.
10 Los discípulos se acercaron entonces y le preguntaron: «¿Por qué les hablas a ellos en parábolas?»
11 Él les respondió: «A ustedes se les ha concedido conocer los secretos del reino de los cielos, pero a ellos no. 12 Al que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia; al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. 13 Por eso les hablo a ellos en parábolas:
“Aunque ven, no ven;
aunque oyen, no oyen ni entienden.”
14 En ellos se cumple la profecía de Isaías que dice:
“Por mucho que oigan, no entenderán;
por mucho que vean, no percibirán.
15 Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido;
se han tapado los oídos
y se han cerrado los ojos.
De lo contrario, verían con los ojos,
oirían con los oídos,
entenderían con el corazón
y se convertirían,
y yo los sanaría.”
16 Pero dichosos los ojos de ustedes porque ven, y los oídos de ustedes porque oyen. 17 Porque les aseguro que muchos profetas y justos anhelaron ver lo que ustedes ven, y no lo vieron; y oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron.
18 »Escuchen, pues, lo que significa la parábola del sembrador: 19 Cuando alguien oye la palabra del reino y no la entiende, viene el maligno y le arranca lo que fue sembrado en su corazón. Éste es el que recibió la semilla junto al camino. 20 El que recibió la semilla en terreno pedregoso es el que oye la palabra y la recibe de inmediato con alegría; 21 pero como no tiene raíz, dura poco tiempo. Cuando surgen problemas o persecución a causa de la palabra, en seguida tropieza y cae. 22 El que recibió la semilla entre espinos es el que oye la palabra, pero las preocupaciones de esta vida y el engaño de las riquezas la ahogan, de modo que no llega a dar fruto. 23 Pero el que recibió la semilla en buena tierra es el que oye la palabra y la entiende. Éste sí da fruto, y produce cien, sesenta o treinta por uno.»
24 Les contó otra parábola: «El reino de los cielos es como un hombre que sembró buena semilla en su campo. 25 Pero mientras todos dormían, llegó su enemigo y sembró mala hierba entre el trigo, y luego se fue. 26 Cuando brotó el trigo y comenzó a formarse la espiga, apareció también la mala hierba. 27 Los siervos del dueño fueron y le dijeron: “Señor, ¿no sembró usted buena semilla en su campo? ¿De dónde salió entonces la mala hierba?” 28 “Esto lo ha hecho un enemigo”, les respondió. Los siervos le preguntaron: “¿Quiere usted que vayamos a arrancarla?” 29 “No —les contestó—, porque al arrancar la mala hierba podrían arrancar también el trigo. 30 Déjenlos crecer juntos hasta la cosecha. Entonces les diré a los segadores: Recojan primero la mala hierba y átenla en manojos para quemarla; después recojan el trigo y guárdenlo en mi granero.”»
31 Les contó otra parábola: «El reino de los cielos es como un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo. 32 Aunque es la más pequeña de todas las semillas, cuando crece llega a ser más grande que las hortalizas y se convierte en árbol, de modo que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas.»
33 Les contó otra parábola: «El reino de los cielos es como la levadura que una mujer tomó y mezcló en una gran cantidad de harina, hasta que fermentó toda la masa.»
34 Todo esto lo dijo Jesús a las multitudes por medio de parábolas; de hecho, no les hablaba sin usar parábolas. 35 Así se cumplió lo dicho por el profeta:
«Hablaré por medio de parábolas;
revelaré cosas escondidas desde la creación del mundo.»
36 Luego, cuando dejó a la gente y entró en la casa, sus discípulos se acercaron y le pidieron: «Explícanos la parábola de la mala hierba en el campo.»
37 Él les respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre. 38 El campo es el mundo, y la buena semilla representa a los hijos del reino. La mala hierba son los hijos del maligno, 39 y el enemigo que la siembra es el diablo. La cosecha es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.
40 »Así como se recoge la mala hierba y se quema en el fuego, así será al fin del mundo. 41 El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y ellos recogerán de su reino a todos los que son ocasión de pecado y a todos los que hacen el mal, 42 y los arrojarán al horno encendido. Allí habrá llanto y rechinar de dientes. 43 Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga.
44 »El reino de los cielos es como un tesoro escondido en un campo. Cuando un hombre lo descubrió, lo volvió a esconder, y tan lleno de alegría fue y vendió todo lo que tenía y compró ese campo.
45 »También se parece el reino de los cielos a un comerciante que busca perlas finas. 46 Al encontrar una de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró.
47 »También se parece el reino de los cielos a una red que se echó al lago y recogió toda clase de peces. 48 Cuando se llenó, los pescadores la sacaron a la orilla. Luego se sentaron y recogieron los peces buenos en canastas, pero tiraron los malos. 49 Así será al fin del mundo. Vendrán los ángeles y apartarán a los malos de los justos, 50 y los arrojarán al horno encendido, donde habrá llanto y rechinar de dientes.»
51 «¿Han entendido ustedes todas estas cosas?» —les preguntó Jesús.
—Sí —le respondieron.
52 Él entonces les dijo: «Por eso todo maestro de la ley que ha sido instruido acerca del reino de los cielos es como el dueño de una casa que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.»
53 Cuando Jesús terminó de contar estas parábolas, se fue de allí. 54 Al llegar a su pueblo, comenzó a enseñar en la sinagoga, y muchos que le oían se preguntaban admirados: «¿De dónde sacó éste tanta sabiduría y tales poderes milagrosos? 55 ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y no son sus hermanos Jacobo, José, Simón y Judas? 56 ¿No están con nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde, pues, sacó todas estas cosas?» 57 Y se escandalizaban a causa de él.
Pero Jesús les dijo: «En ninguna parte falta honra un profeta, sino en su propia tierra y en su propia casa.» 58 Y no hizo allí muchos milagros, porque ellos no tenían fe.
¡Hemos hecho un tutorial del juego Ohody Perfect Match en inglés y español!
¡Ver Tutorial del Juego en Inglés!
¡Ver Tutorial del Juego en Español!
¡Tablero de Juego en Línea: El Ohody Perfect Match!
¡El Equipo de Ohody!
¡El Equipo de Ohody!